viernes, mayo 16

∞ Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper.

El Reflejo del Farol Anoche llovió y recordé tus ojos… De la nada me vino entre el charco que salté y la gota que me entró en el ojo… Y ahí apareció el recuerdo… negro, oscuro, taciturno… tus ojos negros y brillantes como ese reflejo del farol sobre el charco que brinqué. Silenciosos… oscuros y con un halo más oscuro todavía en su entorno… Con tus ojos vino lo demás… La noche en aquel sofá, sentados, desnudos bajo una manta cualquiera que nos cubría el frió pero no el pudor… bajo la luz de la vela no por romanticismo sino porque la tormenta se había llevado la luz… aun así acurrucados, bajo el mismo manto, sobre el mismo sofá… con la vela en la mesilla… con tu voz narrar… leyendo para ti, en voz alta para mi… Y entonces vino tu “voz”… tu murmullo que llamas “voz”… tu melodía que llamas “voz”… tu voz apaciguante… tu voz viajera… tu voz que me obligaba a cerrar los ojos y viajar contigo más allá del mundo donde vivo… al mundo donde vivías tú. Tanto tiempo ha pasado y siento que fue apenas esta noche… con esta lluvia…con ese reflejo del farol en el charco que tanto me recuerda tus ojos… No es esto un poema Kal, nunca he sido bueno con las palabras, lo sabes… pero contigo me sale nomás hablar así porque para mi no mereces menos… hace casi dos años que nos hemos separado y a pesar de que la vida nos ha sonreído… yo aún siento por ti lo que ya sentía y sabes que sentí… Te amo y te extraño… siempre...

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