Derrama tu alabastro a sus pies.
Todos tenemos sueños y anhelos en nuestros corazones, que nos mantienen vivos y deseosos de luchar por ellos.
En la época de Jesús cuando una muchacha llegaba a la edad de casarse, su familia llenaba un frasco de alabastro con valioso aceite y este llegaba a ser su dote a la hora de casarse. Cuando le pedían matrimonio la ella podía responder derramando el frasco de aceite a los pies del novio. Este gesto de ungir los pies del amado, era para honrarle a él.
En Lucas 7:37 la biblia menciona a una mujer pecadora que se acerco a Jesús cuando el cenaba en casa de un fariseo, la cual se arrodillo a los pies del Señor y derramo sobre de él un frasco de alabastro con perfume y con lagrimas en sus ojos limpiaba los pies del Señor.
Esta mujer es llamada la mujer pecadora, pero esta mujer fue muy inteligente ya que ella tenía sueños y derramo su frasco de alabastro delante del único que podía convertir sus sueños en realidad.
De que está lleno tu alabastro? Está lleno de sueños, de metas que te has trazado y por las cuales luchas día a día, de victorias aun no ganadas por las cuales muchas veces luchas constantemente y hasta llegan a robarte la paz.
Que has hecho con tu frasco? Ya lo derramaste delante del Señor? O te has aferrado a el? Pensando que aferrándote llegaras a conseguir ese sueño. El Señor quiere que vengamos delante de él, como esa novia que derrama su alabastro lleno de aceite que tipifican sus sueños y que derramemos a sus pies nuestros sueños, y anhelos. Confiando que cuando le entreguemos a el nuestro frasco el tome control y pueda cumplir ese deseo en tu corazón.
El es el único digno de semejante honor, digno de recibir nuestra alabanza y de que derramemos sobre de sus pies nuestras vidas. No retengas tu frasco y entrégaselo al que es digno de recibirlo, el sabrá qué hacer con él y como bendecirte.

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